Después de la visita guiada del día anterior, toca profundizar en alguna de las cosas que nos introdujeron, así que nos dirigimos a visitar la Catedral y especialmente el Claustro, para el que hay que sacar entrada. Llegamos pronto y no encontramos cola, pero a nuestra salida -sobre las doce- ya había bastante gente esperando.Después de la visita, bajamos hasta la Ribeira por las escaleras que hay desde el castillo para coger el autobús 500, que te lleva al faro. Existe también un tranvía turístico, pero es más caro y generalmente va masificado. También se puede visitar el Castelo Do Queijo, que miestá próximo.Comemos en un restarurante de tapas próximo, Pisca. La comida no estaba mal, pero algo cara. Lo peor, la extrema lentitud sirviendo los platos.
Para darles el capricho a las nenas, volvemos con el tranvía. Resulta ser toda una experiencia, especialmente debido al traqueteo. Después, y para seguir con las actividades lúdicas para niños, vamos al 5D experiencie, una especie de cine multimedia combinado con asientos que se mueven y otros trucos, donde hacemos una visita a Oporto "subidos en un dragón".
Acabamos el día cruzando al otro lado del río, a Vila Nova Do Gaia, donde hay un mercadillo en el que se pueden encontrar los típicos artículos turísticos (como imanes de nevera), pero más baratos.
