Volamos con Ryanair desde Alicante, no tardamos más de una hora. La lluvia nos recibe en Oporto. Para ir a nuestro alojamiento hacemos uso -por primera vez- de Uber, nos cuesta unos 15€, más o menos lo mismo que otras alternativas. Sin embargo, para los pequeños desplazamientos dentro de las ciudades, resultará ser la opción más práctica y económica para una familia.Una vez alojados, bajamos andando desde nuestro alojamiento (al norte del mercado de Bolhao) hacia el centro, visitando en el camino el mercado en cuestión y la capilla de las Almas, para seguir por la conocida calle peatonal Rua Da Santa Catarina, donde, entre otros muchos establecimientos, podemos encontrar La Fábrica de Nata, con los imprescindibles Pasteis Do Nata -los portugueses llaman nata a la crema pastelera y viceversa- y el archiconocido -y archicaro- Café Majestic.
Después de dar un paseo por el centro y visitar la oficina de información, acabamos visitando el Café Santiago -muy turístico- para probar las famosas Francesinhas, un sandwich de mil cosas calóricas -carne, beicon, huevo, ... todo impregnado en salsa de carne y con queso por encima- acompañado de patatas fritas. No me pareció especialmente llamativo.